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Abril 2013 - La planta medicinal al servicio de una medicina personalizada - Dr. Jean-Claude Lapraz

PUBLICADO EN "MUTUALISTES" N° 387, ABRIL-MAYO-JUNIO, DIARIO DE LA SOCIEDAD DE SEGUROS MUTUOS DE LA REGIÓN DE VILAINE

El doctor Jean-Claude Lapraz, médico general, Presidente de la SIMEFI, desarrolla desde hace más de cuarenta años un abordaje médico, nombrado endobiogenia, que ubica al enfermo al centro de la práctica médica. Aquí nos explica cómo, en este tipo de estrategia terapéutica, las plantas medicinales pueden tener un lugar preponderante.

Desde hace algunos años somos testigos de un cuestionamiento profundo de los medicamentos modernos, cuyo uso se revela cada vez más peligroso. Incluso, cosa novedosa, célebres profesores de medicina, como los doctores Debré y Even, afirman en la prensa dirigida al público en general su indignación por el uso indiscriminado y generalizado de moléculas de síntesis, de las que no solamente se denuncian los peligros, sino también la inutilidad de muchas de ellas. Este replanteamiento es de lo más valiente e invita a reflexionar, tomando en cuenta que ellos mismos han prescrito diariamente estas moléculas a lo largo de su larga carrera médico-quirúrgica en el ámbito hospitalario.

Si bien la toma postura pública de estos médicos es positiva en cuanto a que llama la atención sobre la necesidad de redefinir una política del medicamento, queda también un tanto estéril puesto que no propone ninguna solución que permita ofrecer una alternativa a los pacientes sumidos en la angustia y confusión acerca de los peligros denunciados. Pero siendo un médico ejerza la medicina general en práctica privada y hospitalaria desde hace más de cuarenta años, y presidente de una federación internacional conformada por médicos de numerosos países, podemos afirmar que es posible proponer una solución razonable y ya demostrada. También es necesario que estos médicos sean escuchados por el gobierno, lo que en nuestro país no es un reto fácil…

Replantearse el uso del medicamento

La necesidad de replantearse de manera radical el uso del medicamento implica también reconsiderar sobre cuáles fundamentos científicos se sustenta este uso. En realidad, la crisis del medicamento es mucho más profunda de lo que parece, porque está inscrita en la lógica del modo en el que originalmente se constituyó la medicina como ciencia del ser vivo.

Frente a la complejidad del organismo humano, los investigadores están inmersos en un proceso de simplificación del que se extraen múltiples órganos y sistemas, en búsqueda de la estructura más elemental (hasta llegar al gen) considerada causa de la enfermedad. Identificada esta causa, basta encontrar un medicamento dirigido a esta anomalía para lograr la curación. En cierto modo, podríamos decir que la función del medicamento moderno se ajusta muy estrechamente a lo que se espera de él: un efecto puntual “salvador” sobre una pequeña parte “enferma” del conjunto infinitamente complejo que es el cuerpo humano.

Ahora bien, esta visión fragmentada de la realidad tropieza con las limitaciones que todos reconocen hoy en día y que sufren los pacientes en su cotidianeidad, confrontados con fracasos, recaídas, enfermedades inducidas y complicaciones, consecuencias tanto de una comprensión parcial de su caso como de la utilización de productos potentes mal adaptados a la fisiología de su organismo.

Es para responder a estas constataciones que nuestro grupo de médicos propone una visión integrativa de la fisiología del ser vivo, que toma en cuenta los vínculos entre órganos y funciones, que toma en cuenta la globalidad del organismo y que permite llevar a cabo una medicina verdaderamente personalizada.

Considerar al paciente en su globalidad

Este abordaje, la endobiogenia, se sitúa al centro de la medicina misma. Define un nuevo entendimiento de los signos que el paciente presenta, un examen clínico que se integra, no que se disocia, del conjunto de su organismo, un entendimiento ampliado de los resultados de exámenes de laboratorio, una estrategia terapéutica bien pensada y adaptada a una visión más fisiológica del paciente, donde su parte enferma está reintegrada en el todo.

Dentro de este abordaje integrativo y puesto que respetan mejor la fisiología del individuo, tienen las plantas medicinales un papel principal, aún cuando hasta ahora se las consideraba menos activas y confiables que los medicamentos de síntesis al que ellas mismas habían dado origen. Olvidadas por la medicina dedicada por completo al mundo de todo lo sintético, las plantas medicinales son solo consideradas como una reliquia arcáica de un saber ancestral superado. Y sin embargo, en el curso de los últimos cuarenta años, se han realizado importantes trabajos por médicos clínicos de diversos países. Éstos han permitido mostrar que siempre que sean utilizadas según reglas muy precisas, las plantas medicinales se presentan como un medio básico fundamental tanto para tratar pacientes como para permitir la instauración de una verdadera medicina preventiva.

Este novedoso abordaje – denominado fitoterapia clínica – requiere que los datos brindados por la tradición pasen por el filtro de los conocimientos científicos actuales y sean así validados o no. También requiere que los efectos de los productos fitoterapéuticos sean confirmados por la observación clínica y atenta al paciente. Solamente un razonamiento médico permite en efecto establecer un diagnóstico preciso y después definir una estrategia terapéutica que no se limite solo al tratamiento de síntomas, sino que tome en cuenta el estado del organismo entero de la persona. Si no se respetan estos puntos, no se puede tener un seguimiento real ni validar la realidad de los efectos producidos, ya sean positivos o negativos. Limitar el recurrir a los productos de síntesis bajo condición de que las plantas medicinales sean utilizadas correctamente después de un diagnóstico bien integrado, éstas pueden responder a tratar efectivamente más del 80% de las enfermedades cotidianas, limitando así el recurrir a productos de síntesis que cada vez son más costosos y a menudo inducen otras enfermedades (llamadas enfermedades iatrogénicas).

Las plantas también permiten ayudar al organismo del paciente a resistir mejor los efectos adversos de un tratamiento agresivo, cuando éste se requiere, a disminuir la duración del mismo y a recuperar más rápido un mejor estado de salud. ¿Qué lugar queda entonces para los medicamentos de síntesis? Estos permanecen apropiados esencialmente para casos agudos en los que el pronóstico vital está en juego y el organismo no es capaz de enfrentar por sí mismo la intensidad de la agresión que la enfermedad le representa. Y su uso deberá estar estrictamente limitado a indicaciones justificadas en el marco nosológico preciso, y no generalizado de manera estandarizada sin tener en cuenta la especificidad de cada individuo.

Dada la incapacidad de los sistemas de seguridad social para enfrentar la explosión de gastos, una nueva política de salud que resitúe la planta medicinal al corazón del sistema de salud se presenta como una de las soluciones positivas a implementar sin retrazo: lo que está en juego es considerable, tanto a nivel de la salud individual como de la salud colectiva, ¿pero quién tendrá el coraje?

Dr Jean-Claude Lapraz

Ver este artículo también en el sitio de la de la sociedad de seguros mutuos de la región de Vilaine.



El doctor Jean-Claude Lapraz es co-autor,
con Marie-Laure de Clermont-Tonnerre,
del libro
"La medicina personalizada : reencontrar y conservar la salud"

publicado por ediciones Odile Jacob
(352 páginas, 22,20 euros).

Documentos adjuntos :
Endobiogenia y fitoterapia - La planta medicinal al servicio de una medicina personalizada. (PDF – 176.7 ko)