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La planta medicinal – noción de totum – implicación en fitoterapia clínica integrativa

La planta medicinal está compuesta de millares de sustancias. Cada una de las cuales está presente en cantidad variable (a menudo escasa). De entre todos los principios activos (PA), es a menudo difícil evidenciar los más esenciales, pero se deben subrayar dos características…

Introducción

Durante varios siglos la planta medicinal ha sido la principal herramienta terapéutica disponible. Para los antiguos, la planta representaba mucho más que eso: era un microcosmos viviente ubicado en el seno de un macrocosmos. Ellos conceptualizaron desde mucho antes, gracias a esta visión holística, la noción de “globalidad” tanto en el abordaje fisiológico del individuo como aplicada al producto terapéutico mismo, aquí, la planta medicinal (PM).
“El todo es más que la suma de sus partes” es la regla fundamental enunciada por Ibn Sîna, más conocido como Avicenna (980-1037). Por lo tanto, el hombre es un todo, dotado de un “temperamento” único y particular que no es la resultante de la suma de los componentes del individuo. Lo mismo se aplica a la planta medicinal: la acción terapéutica de la planta entera no es la misma que la acción de sus principios aislados. El “Totum”, que se define como “el conjunto de moléculas activas de la parte de la planta utilizada”, responde a este principio básico (1) (2).

Noción farmacológica de “Totum”

La planta medicinal está compuesta de millares de sustancias. Cada una de las cuales está presente en cantidad variable (a menudo escasa). De entre todos los principios activos (PA), es a menudo difícil evidenciar los más esenciales, pero se deben subrayar dos características:

  • Cada PA se acompaña de precursores y metabolitos, que pueden ser ig ualmente activos.
  • Cada PA coexiste con otros PA pero también con todos los demás componentes de la planta: estos metabolitos primarios (*) de la planta resultan entonces indispensables por ejemplo en las reacciones enzimáticas.
    Esta noción de metabolito activo y de profármaco, nos parece fundamental, porque nos regresa de hecho, al organismo sobre el que se realizará la transformación farmacológica de la sustancia inicial, y por tanto a la calidad específica de la funcionalidad fisiológica del individuo concernido (ver 3-2).

Tomados de manera aislada, cada PA no posee más que un efecto débil o limitado. Por el contrario, la complementariedad de los constituyentes de la PM manifiestan la actividad farmacológica resultante del “Totum”. Esto se explica por los efectos conjugados y variables de sinergia, potencialización (y a veces incluso de antagonismo) del conjunto de principios activos así como de su respectiva biodisponibilidad (3)(4)(5). La visión sistémica de la biología, que es parte de la nueva comprensión científica de los sistemas vivos, destaca una noción fundamental: en cada nivel de complejidad (el “totum”), los fenómenos observados revelan propiedades que no existen a un nivel inferior (los principios activos aislados). El “todo” es de verdad más que la suma de sus partes! Los ejemplos siguientes ilustran estas notables propiedades (6).

A saber(*) los metabolitos primarios participan directamente en la función basal y vital de la estructura de la célula vegetal, su desarrollo, su reproducción. Su presencia es cualitativa y cuantitativamente relativamente constante para una misma especie. Estos metabolitos principales son la característica química y específica de una especie determinada. La presencia de metabolitos secundarios varía cuantitativamente en función de la particularidad del ecosistema en el que se encuentra la planta. Éstos últimos juegan un papel clave en la adaptación ambiental de las plantas.

Sinergia y Potencialización de la acción terapéutica

Sinergia y potencialización se observan frecuentemente en presencia del “totum” de un extracto vegetal.

Gracias a los avances científicos actuales, los modelos matemáticos (que no desarrollaremos aquí), en particular sobre la amplitud, la cinética y la cronología de la respuesta sinérgica al seno de la célula, han permitido confirmar el empirismo de los antiguos y validar las observaciones clínicas de la sinergia.

Estos estudios demostraron desde el inicio que la sinergia representa un medio eficaz de aumentar la amplitud de la respuesta celular inducida por un nivel de estimulación bajo. También muestran que el grado de sinergia depende por un lado de la dosis total (fármaco) y por otra de la cantidad proporcional de cada principio activo, pero que, por el contrario, es independiente de la potencia relativa de cada agonista (7).

Ejemplo de la Fumaria, Fumaria officinalis L. (Fumariaceae) (8)(9)

  • Parte de uso medicinal: partes aéreas floridas.
  • Composición química simplificada: varios grupos de principios activos: Alcaloides (protopina, fumaricina, fumarilina, sanguinarina…), Flavonoides, Ácidos orgánicos (fumárico, málico, succínico…), Ácidos fenólicos (ácido clorogénico, caféico…), Sales de potasio…
  • Las propiedades anfocoleréticas (entre otras) de la fumaria son bien conocidas, pero no se expresan más que en presencia de la totalidad de los principios activos, es decir, del “totum” de la parta medicinal de la planta. Cuando los componentes químicos se toman de manera aislada, no se observa ninguna acción hepatovesicular (10). Por una parte, se observa una sinergia entre los diferentes constituyentes de un mismo grupo, y por otra parte, la potenciación de los efectos, gracias a la complementariedad de la acción de los diferentes grupos entre ellos.

Ejemplo de la Amapola de California, Eschscholzia californica Cham (Papaveraceae)

  • Parte de uso medicinal: partes aéreas recolectadas al final de la floración.
  • Composición química simplificada: numerosos alcaloides en pequeñas cantidades (0,5%) pertenecientes a diversos grupos: pavina (californidina, eschscholtzina…), protoberberina, benciltetrahidrosoquinoleina, apomorfina, protopina y benzofenantridina; asociados a flavonoides, fitoesteroles, carotenoides (8) (11).
  • El efecto sedante, ansiolítico y somnífero se ha demostrado en numerosas ocasiones. Los mecanismos implicados son múltiples: modulación de la tasa de catecolaminas, aumento de la unión del ácido gama-aminobutírico (GABA) a su receptor, y también unión a receptores de benzodiazepinas. Una vez más de nuevo, la actividad terapéutica óptima se obtiene siempre con el extracto “totum” de la planta. En ratones, los alcaloides aislados, administrados solos, son o inactivos, o muy poco activos (12) (13).

Modulación "positiva" de la actividad terapéutica

La modulación "positiva" del efecto terapéutico ilumina otro aspecto de las interrelaciones existentes entre los diferentes principios activos, al seno del organismo:

Ejemplo del Opio, látex extraído por incisión de cápsulas inmaduras de Papaver somniferum (Papaveraceae).

El opio contiene muchos alcaloides (10-20%) de los cuales el principal es la morfina. Ésta es analgésico, hipnótico y depresor respiratorio. La tebaína es en sí misma excitante, mientras que la papaverina y la noscapina atenúan la acción depresora respiratoria de la morfina. Así, los efectos farmacológicos de la morfina son modulados por el conjunto de alcaloides presentes y le confieren al opio una acción lenta y menos marcada que la de la morfina tomada de manera aislada (14).

Esta especificidad es también característica de los aceites esenciales
en los que los múltiples constituyentes poseen de manera aislada propiedades a veces totalmente diferentes (incluso opuestas) pero que concretizadas en el aceite esencial usado en su globalidad (es decir, en su extracción total y no rectificado para ningún componente concreto), gracias a propiedades de regulación.

El simple ejemplo del aceite esencial de flores de Lavanda, Lavandula
officinalis Chaix, aclara esta noción: entre los numerosos componentes de este aceite esencial, se distinguen los monoterpenos (incluido el linalol) reconocidos como anti-infecciosos y neurotónicos, y los ésteres (en particular, el acetato de linalilo) cuyas acciones principales son antiespasmódica y sedante. Estos efectos individuales y en apariencia opuestos le confieren al aceite esencial, empleado en su globalidad, propiedades re-equilibrantes nerviosas destacadas (15)(16)(17)(18)(19).

Ejemplo del Sauce, Salix alba L. y purpurea L. (Salicaceae)

  • Parte de uso medicinal: corteza.
  • Composición química simplificada (16):
    - derivados alcohólicos salicilados (1.5 a 11%) o salicilatos, principalmente Salicósido (también llamado salicina) que es un glucósido de ácido salicílico, pero también: salicortina, tremulacina, fragilina, populina…
    - numerosos compuestos fenólicos y sus derivados aromáticos, como alcohol salicílico, aldehído siríngico, ácidos salicílico, caféico, ferúlico…
    - flavonoides y taninos.
  • Numerosos ensayos clínicos en humanos que recibieron un extracto de sauce (equivalente a 240 mg de salicósido al día) mostraron ser eficaces para diferentes dolores artrósicos. El que la dosis de salicósido utilizada fuera baja, en comparación a la dosis de aspirina necesaria para obtener un efecto similar (500 mg), se explica por la expresión de la sinergia existente entre las múltiples moléculas activas (12).
  • Sin embargo, otros dos factores intervienen, en relación con el organismo: el efecto “profármaco” y la biodispobilidad del extracto “totum”: el salicósido, en efecto, no actúa directamente: es un profármaco. Administrado por vía oral, el salicósido y sus ésteres se hidrolisan en saligenina (y glucosa) gracias a la flora intestinal. Después de la absorción, la saligenina se oxida en el hígado en ácido salicílico, que es el compuesto realmente activo. Subrayemos sin embargo que el ácido salicílico existe también directamente en esa forma dentro de la corteza de sauce y que carece de efectos indeseables (contrario al ácido acetilsalicílico [aspirina] que posee toxicidad hepática). Paralelamente, el salicósido se encuentra a la vez original en la droga y como producto de la degradación lenta de salicortina. Todas estas reacciones en cadena permiten una acción sostenida reforzada por la presencia de otros principios activos, tales como la populina y la tremulacina cuyos grupos éster prolongan el tiempo de metabolización.
  • De este modo, más del 86% de los "salicilatos" será absorbido con una taza plasmática constante durante varias horas. Gracias al empleo del totum, la liberación linear y continua de principios activos genera una impregnación progresiva y durable que permite la toma de dosis más bajas y espaciadas debido a tener un efecto terapéutico de alta calidad: eficacia y ausencia de efectos secundarios (9)(20).

Quenching (21)

El térmico anglo-sajón "quenching" (ingl. desactivar, extinguir) se utiliza cuando uno de los constituyentes del “totum” suprime uno o varios efectos indeseables de otros componentes. El “quenching” a sido observado principalmente en el empleo de aceites esenciales:

- el citral (aldehído terpénico) empleado de manera aislada provoca irritación o sensibilización de piel y mucosas. Sin embargo, dentro de la esencia de limón (Citrus limonum), la presencia simultánea de d-limoneno y alfa-pineno impide la expresión de este efecto adverso.

- igualmente, dentro del aceite esencial de tomillo (Thymus vulgaris L.), la presencia de linalol y de otros alcoholes monoterpénicos, reduce significativamente la dermocausticidad de los fenoles asociados (timol y carvacrol).

- aún más, ciertos constituyentes de aceites esenciales que aislados presentan una toxicidad potencial, no transfieren necesariamente ésta al propio aceite esencial, bajo la condición de que se tome un extracto en totum y no modificado. Un ejemplo típico es el de las cetonas: el alcanfor presente en el aceite esencial de lavanda no le confiere neurotoxicidad a este aceite esencial cuando se usa completo.

Implicación del "totum" en Fitoterapia Clínica

Lugar del "totum"

Esta complejidad en la composición – y por tanto el análisis resultante de la PM – ha conducido progresivamente hacia la vía de la fitoquímica, privilegiando la evidencia de su PA, su aislamiento y su modificación química, con el fin de aumentar la potencia de acción y/o disminuir los efectos secundarios específicos a su aislamiento y concentración. Esta vía, fuente de incontables progresos, ha llevado también al exceso actual de problemas de iatrogenicidad (4ª causa de morbilidad) y al abandono de la PM y la noción misma de Totum.

Frente a la problemáticas actuales y excesos, ampliamente difundidos, y el reencuadre tanto metodológico como legislativo para permitir la obtención de AMM (Fr. autorización de comercialización), de las cuales el poder público está comenzando a darse cuenta, nos parece que la reintroducción de la herramienta PM se convierte en una oportunidad terapéutica sumamente interesante en el cuadro de las patologías comunes (80% de los casos).

Sin embargo, nos parece también evidente que regresar al mismo camino conceptual y metodológico que justamente ha conducido al abandono de la PM, no tiene sentido. Una segunda vía, complementaria a la fitoquímica es la de la utilización de la PM como un totum. En este marco, el de una Fitoterapia Clínica Integrative, esta complejidad se convierte entonces en una riqueza (22).

Los ejemplos previamente expuestos demuestran la pertinencia de la utilización del “totum” en Fitoterapia Clínica:
- ventaja de una multiplicidad de principios activos complementarios que permite su utilización a dosis bajas,
- beneficio de la sinergia y la potenciación,
- excelente tolerancia y a la vez, disminución significativa o incluso ausencia de efectos secundarios o indeseables,
- sin olvidar el aspecto económico innegable (relación costo/beneficio) ante el colapso financiero de los sistema de seguridad social, tanto de países desarrollados como en vías de desarrollo.

Estas características se encuentra acompañadas de otro aspecto importante: la existencia de la armonía fisiológica entre los constituyentes de la planta y el organismo humano. Los productos de origen vegetal, que surgen de lo “viviente” presentan una cierta analogía de estructura molecular espacial (formas cis o trans, formas levógiras o dextrógiras…) con la del ser humano. Lo mismo para distintas fitohormonas (PA o metabolitos secundarios) o para numerosas sustancias de tipo enzimático donde las estructu- ras moleculares son muy parecidas a aquellas encontradas dentro del ser humano (5)(6).

- Puede ser que esto explique por qué ciertas vitaminas naturales son más eficaces que las de síntesis ¡a pesar de una menor dosis! Por ejemplo, el beta-caroteno natural, combina las formas cis y trans, y se acompaña también de otros carotenoides (alfa-caroteno, luteína, zeaxantina…) lo que evita los posibles efectos perjudiciales (23).

- El ejemplo de la Cola de caballo: Equisetum arvense L. (F. Equisetaceae) es igualmente significativo:

  • Parte de uso medicinal: partes aéreas estériles.
  • Composición química simplificada: con numerosos principios activos (taninos, flavonoides, polifenoles, esteroles, saponinas…), la cola de caballo se caracteriza por una gran riqueza en materiales minerales (15 a 20% de la planta seca), en particular el silicio llamado “orgánico” (porque proviene de lo “vivo”), presente en forma de silicio insoluble (concreciones de ópalo) y de salicilatos hidrosolubles, asociada a varios otros minerales: carbonato y fosfato de calcio, cloruro y sulfato de potasio, hierro, magnesio, manganeso, azufre… (9)
  • Si bien el aporte de silicio mineral provoca una transferencia de calcio de los huesos a los tejidos, es notable constatar que la administración de cola de caballo conlleva al contario una transferencia de calcio hacia el hueso. Por lo tanto, la cola de caballo promueve la mineralización ósea. Parece ser que la naturaleza del silicio (silicio orgánico), en presencia de potasio se encuentra al origen de esta particularidad (24) (25). Al mismo tiempo, la cola de caballo estimula la actividad de factores de crecimiento, en la periferia, a nivel óseo (22).

Vemos así que las propiedades fisiológicas del “totum” emanan de las interacciones y relaciones existentes entre todos los PA y otros constituyentes de la PM, pero también de las interrelaciones con el organismo tomado enteramente con su funcionalidad y reactividad específicas. Se trata, definitivamente de una sinergia fisiológica del ser vivo que se ilustra particularmente en los tres niveles de acción del “totum” en la Fitoterapia Clínica.

Niveles de acción e indicaciones del “totum” en Fitoterapia Clínica Integrativa

El abordaje en Fitoterapia Clínica Integrativa utiliza el “totum” de la PM y toma así en cuenta todas las potencialidades de la misma. Distinguimos 3 niveles complementarios dentro de la instauración de la estrategia terapéutica:

- un primer nivel sintomático con un comportamiento tipo sustitutivo, gracias a las propiedades farmacológicas directas demostradas. En este caso, el remedio ataca solamente al síntoma y sustituye la respuesta adaptativa del organismo (anti-inflamatorio, antiespasmódico, antidepresivo, ant-…). Se elimina el síntoma con el fin de aliviar al paciente y/o proteger al organismo en la fase hiperaguda.

- el segundo nivel concierne a la acción de drenaje. Esta acción consiste en sostener las funciones secretoras o excretoras de los diferentes órganos eliminadores y permite mejorar la funcionalidad del organismo durante su lucha para reencontrar un estado de equilibrio (estado de salud).

- el tercer nivel, el nivel endobiogénico (22) ver también se concentra en reducir los desequilibrios inductores de la patología considerada, que son específicos a cada individuo, y a regularizar los mecanismos de adaptación y reactividad del organismo.

Por lo tanto, el concepto de “totum” de la PM, tanto en su composición como en su dosificación con la utilización de dosis bajas o fisiológicas, responde perfectamente a los objetivos de estos tres niveles. Revela la sutileza del potencial de la PM para la regulación de la reactividad fisiológica funcional específica cuyo mal funcionamiento se encuentra al origen de la enfermedad.

Presentamos aquí estos tres niveles de actividad complementaria tomando como ejemplo a la Fumaria utilizada en su totum:

  • 1er nivel: acción de regulación sintomática
    La fumaria posee propiedades (8)(9)(26)(27):
    - espasmolítica digestiva: esfínter de Oddi, músculo liso intestinal, pulmonar y uterino, atribuidas a los alcaloides;
    - depurativa: ácido fumárico, sales de potasio,
    - bradicardisante e hipotensora: protopina,
    - anti-inflamatoria: protopina, falvonoides...
  • 2º nivel: acción de regulación de drenaje
    - la fumaria es diurética e hipolipemiante por actividad pancreática exócrina (22),
    - la actividad anfocolerética (citada previamente) de la fumaria ha sido objeto de estudios clínicos in vivo y es un muy buen ejemplo de regulación fisiológica. En efecto, la fumaria es capaz de provocar una variación del débito biliar en función del estado fisiológico observado: la coleresis aumenta si el débito es débil, mientras que disminuye cuando el débito está elevado. Por el contrario, las variaciones medidas no son significativas mientras el débito es medio. Estos resultados no son observables sin la utilización del “totum” de la planta (28)(29).
  • 3er nivel: acción de regulación fisiológica integrativa.
    La fumaria es parasimpaticomimética y simpaticolítica; también es anti-histamínica y antiserotoninérgica (22)(26)(27).

Como otro ejemplo interesante, la Salvia (Salvia Officinalis L.) manifiesta clara actividad reguladora en el metabolismo de la glucosa a través de la instauración simultanea de un efecto y de su contra-efecto: es capaz de inducir a la vez un efecto hiperglicemiante, indirecto gracias a sus propiedades estrogénicas, y un efecto hipoglicemiante por su acción pancreática exócrina (22). Este hecho le confiere a la salvia propiedades reguladoras de la glicemia en donde la intensidad y la calidad serán en función de la corrección fisiológica reguladora específica al paciente considerado.

Estos dos casos ilustran el interés de:
- la utilización del “totum” en Fitoterapia Clínica
- y sobre todo de recolocar la utilización de la PM al marco de una reflexión fisiológica global, intersistémica y reguladora, tal como lo promueve la Fitoterapia Clínica Integrativa.

El tomar en cuenta la totalidad de las propiedades del “totum” de la planta permite la utilización de ésta dentro de una amplia gama de indicaciones y sin embargo perfectamente dirigida. Las indicaciones aceptadas para una determinada planta serán las reconocidas por las farmacopeas, enriquecidas por aquellas derivadas de la clínica, las cuales permiten tomar en cuenta todas las actividades de regulación de dicha planta integradas dentro de un análisis fisiológico específico al individuo.

Así la fumaria, tradicionalmente recomendada para “facilitar las funciones de eliminación urinaria y digestiva como colerética o colagoga”, será utilizada más precisamente en Fitoterapia Clínica Integrativa para aquellas afecciones que requieran un drenaje hepato-biliar y pancreático y que tengan un componente espasmódico y/o alérgico y/o inflamatorio. También será bien indicada en el tratamiento de ciertas afecciones respiratorias o cutáneas, alérgicas o inflamatorias ¡e incluso en algunos casos de hipertensión! (30).

Sin embargo, la elección de la PM está condicionada principalmente por el equilibrio entre todo el perfil de las propiedades farmacológicas y clínicas de la PM y la consideración total del perfil patológico del paciente en su conjunto, tanto bajo el plan sintomático como de los mecanismos fisiopatológicos inductores de la enfermedad observados específicamente en la persona concebida como un “todo” (22).

Elección de la forma galénica

Las ventajas del "totum" que hemos desarrollado tienen como consecuencia la búsqueda de la forma galénica mejor adecuada. Esto deberá estar lo más cerca posible al “totum” de la naturaleza. Muchas formas galénicas, sólidas o líquidas, cumplen con esto: el polvo total de la planta (PM), la suspensión integral de planta fresca (SIPF). Sin embargo, debido a la gran cantidad de principios activos que contienen, también otras formas galénicas se pueden considerar como ”extractos totum”: infusiones y decocciones, extractos fluidos, extractos secos, microesferas, tinturas madre, aceites esenciales, etc… De cualquier modo, es imperativo que estos “extractos totum” se encuentren completos en sus modalidades específicas de extracción (metodología: calidad y durabilidad…) y que no tengan ninguna adición de tal o cual principio para obtener un porcentaje “calibrado” y “estandarizado” de cierto principio llamado activo.
Una vez más, el conocimiento de la planta es indispensable, porque según la forma galénica de “totum” escogida, cambia la meta terapéutica. Así por ejemplo, la búsqueda de una remineralización será realizada escogiendo el polvo total de la cola de caballo en lugar de la tintura madre…

Conclusión
El "totum" de la planta con sus características prominentes satisface perfectamente las necesidades y criterios de la Fitoterapia Clínica Integrativa que se inscribe dentro de una estrategia global:

  • multiplicidad de la cantidad de principios activos con el beneficio por una parte de sus efectos de sinergia, potencialización, efecto profármaco y biodisponibilidad; y por otra, una excelente tolerancia con ausencia o minimización de efectos secundarios o indeseables.
  • propiedades pluridireccionales que se expresan en tres niveles de acción: 

    - sintomático
    - de drenaje
    - y corrector de los desequilibrios primarios inductores de la enfermedad (Fisiología integrativa) al actuar sobre las disfunciones neuroendócrinas al origen de los desequilibrios metabólicos inductores del estado pre-crítico o crítico, así como de la expresión patológica. Este último nivel respeta la fisiología del individuo al sostener, reforzar o restaurar sus propias reacciones de adaptación.
  • dosis farmacológicamente bajas, es decir, fisiológicas, ¡que finalmente favorecen una economía de recursos asociada a un menor costo!

Vemos entonces que las ventajas de la utilización del “totum” de una PM son múltiples. Más que la cantidad, es la calidad la que se expresa en la noción de “totum”. Su empleo representa una oportunidad para la medicina y está claro que el abandono de esta herramienta terapéutica formidable al favorecer la extracción y la concentración de un solo principio activo no puede ser la única manera de uso de la PM. En una época en que la nanotecnología permite el depósito guiado de un medicamento al centro de las células enfermas, esto no quita que el “totum” de la PM conserve un lugar desatacado, bajo la condición de que la Fitoterapia no retome el mismo camino que ha conducido al abandono de la misma PM y que se sitúe en una estrategia terapéutica integrativa y reguladora para el organismo humano.


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