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Octubre 2011 Una reflexión endobiogénica para salir del impasse actual y utilizar la planta medicinal con todas sus potencialidades

Dr. Alain Carillon

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(Octubre 2011) Desde el inicio de su práctica el médico se encuentra de frente a ciertos problemas y cuestionamientos. Esto es normal: es este el fundamento mismo de su profesión, el resolver el enigma fisiopatológico que el paciente presenta y proponerle una terapéutica que le permita reencontrar su estado de salud. Es por esto que una aproximación médica, que no sólo se limita al nivel exclusivo del síntoma, sino que además se vuelve cada vez más estandarizado, normativo y universal para una patología dada, sea quien sea el paciente y su especificidad, una aproximación que omite la reactividad fisiológica del paciente, no puede más que desembocar en ciertas incoherencias. Un razonamiento endobiogénico permite salir de estos impasses y reutilizar la herramienta fitoterapéutica dentro de todas sus potencialidades, evitar retomar el mismo camino que conduce al abandono de la planta medicinal.

Los límites del abordaje únicamente sintomático y sustitutivo – Incoherencia de una reflexión médica que no toma en cuenta más que el síntoma

Al final de su curso universitario y hospitalario, el médico general formado por eminentes especialistas, a aprendido a reconocer los síntomas presentados por el paciente, a frustrar sus trampas. Es capaz de diagnosticar enfermedades, a veces raras y difíciles y de prescribir un tratamiento adecuado a fin de suprimir el síntoma característico de la enfermedad y del todo molesto para el enfermo.

El médico general formado en esta escuela, y sin haber podido tener la ocasión de realizar prácticas de medicina general, puede hacer cierto número de observaciones y plantear cierto número de preguntas.

En primer lugar, las patologías frente a las que se encuentra cotidianamente no tienen mucha relación, ni son del mismo tipo ni de la misma gravedad, con aquellas que encontraba en el medio hospitalario. Por lo tanto, de manera legítima puede inclinarse a cuestionar la opción de tratamiento a aplicar: debe prescribir el tratamiento pesado enseñado y aplicado en el medio hospitalario por eminentes docentes-especialistas para todas las patologías corrientes (80% de las patologías) con las que se encuentra cotidianamente: rinitis, otitis serosa, cistitis, episodio depresivo, colitis espasmódica, síndrome gripal, etc…

Y después, habiendo aplicado concienzudamente sus conocimientos, educado e informado bien a su paciente, se percata de que los pacientes a quienes a prescrito un antibiótico para el tratamiento de una cistitis tienen a menudo recidivas, y que esto está en relación directa con la frecuencia y duración de la antibioticoterapia. Se percata de que cuando ha dado un antipirético “desde el primer síntoma viral” (como lo preconiza por ejemplo en el programa televisivo JT 20h un eminente virólogo especialista involucrado en la pandemia H1N1) este tratamiento no hace más que facilitar la aparición y desarrollo de la patología viral, en cuanto suprime los elementos que aseguran la y el establecimiento del sistema de defensa del organismo. Aplica de igual manera y concienzudamente después de varias décadas ciertas consignas – por ejemplo: tratamiento hormonal sustitutivo (THS, o TRH terapia de reemplazo hormonal) sistemático para todas las mujeres en peri y postmenopausia a fin de prevenir la osteoporosis y, se dice, las enfermedades cardiovasculares (JT 20h sigue sosteniendo…- 1999 – Eminente especialista ginecólogo: “es indignante que a finales del siglo XX, gracias al progreso de nuestros conocimientos, no todas las mujeres en periodo de menopausia estén bajo terapia de reemplazo hormonal”) – Sin embargo, nuestro médico general escrupuloso se encuentra ahora frente a un dilema ante esta recomendación terapéutica “sistemática”. En efecto, las recomendaciones oficiales sobre la vigilancia clínica y biológica de tratamientos hormonales con fines contraceptivos, que él aplica de igual manera escrupulosamente desde hace años, se centran precisamente en los factores de riesgo inducidos por esos tratamientos, y que son precisamente… riesgos vasculares, descompensaciones metabólicas lipídicas y glucídicas, e incluso patologías mamarias proliferativas. También se ha dado cuenta en su experiencia cotidiana, que cada vez más frecuentemente se encuentra con estas patologías en pacientes perimenopáusicas y postmenopáusicas.

Entonces pues, nuestro médico general se percata de que efectivamente la esperanza de vida se ha alargado desde hace un siglo, gracias al progreso de la medicina y los métodos diagnósticos, y dícese, de la terapéutica. Pero también se da cuenta por ejemplo, de que la disminución de patologías infecciosas graves (tuberculosis, neumonías, etc…) sigue una curva estrictamente paralela al progreso de la higiene y la presencia de duchas/agua corriente en las residencias, y que ha ocurrido antes de la instauración de los antibióticos.

Y entonces, en el cuadro de su formación continua, nuestro médico lee asiduamente las publicaciones médicas. En 2002, aprende que el estudio “Women Health Initiative”(1) (Iniciativa para la salud de la mujer) fue detenido prematuramente tras 5,2 años debido a un balance riesgo/beneficio negativo. Esta lectura le cuestiona sus “buenas prácticas”, porque cuestiona fuertemente la prescripción sistemática del TRH en la menopausia, al igual que el estudio británico “Million Women Study” (MWS) (2) (Estudio de un millón de mujeres).

Y unos años más tarde, cuando junto con sus colegas ya no prescribe de manera sistemática TRH, se encuentra con estudios que muestran que en Francia la curva de incidencia de cáncer de seno está en marcada disminución. “Entre 2000 y 2006, las TRH en la menopausia han disminuido en un 62% en dosis llamada diaria, definida por 1000 personas y por día. (…) la disminución masiva de TRH es la única modificación mayor en el ambiente que puede explicar la disminución de la incidencia de cáncer de seno”(3)(4). An los Estados Unidos los estudios muestran del mismo modo un aumento regular de la incidencia de cáncer de seno hasta 1998, una estabilización entre 2000 y 2003 y desde este año una regresión neta, la prescripción de TRH había disminuido en más de un 50% (5) (6). Y se dice nuestro médico general: “¡eso es en Estados Unidos! En Francia no pasa lo mismo.” Efectivamente las dosis hormonales administradas son menores aquí en Francia, pero la prescripción de manera sistemática se da también de hecho, fuera de toda reflexión fisiológica y fisiopatológica. Solamente serán diferentes el umbral en que se desencadene y el momento de aparición de la patología inducida.

Y después de todo eso, permanece muy atento. Y se sorprende entonces al ver las reacciones y recomendaciones oficiales, para las que a pesar de la evidencia: “la relación riesgo/beneficio de la TRH permanece favorable en trastornos climatéricos que la paciente perciba como trastornadores de su calidad de vida. En esta situación, el tratamiento puede ser instaurado si la mujer lo desea, en la dosis mínima efectiva, por una duración lo más corta posible. De cualquier manera, a la instauración del tratamiento, las pacientes deben ser informadas sobre los riesgos inherentes al mismo” – AFSSAPS(7)(8) – (Asociación Francesa para el Estudio de la Menopausia)(9).

Con esto el médico general se encuentra incómodo ante su pacientes a quien a seguido regularmente y conoce desde hace veinte años. Qué actitud adoptar delante de estas contradicciones y riesgos incurridos, y cómo le puede decir ahora: “Haga lo que desee, depende de usted”.
Y entonces este mismo estudio WHI(1) demuestra igualmente la ausencia de la esperada protección cardiovascular e incluso un aumento del riesgo de trombosis venosa. Ahora nuestro médico general se cuestiona el seguimiento de sus pacientes que toman píldora anticonceptiva con riesgos flebíticos, pero también aquellas con riesgos lipídicos o glucídicos. Entonces… ¿por qué hacer un estudio para preveer… lo previsible?

Y después los recuerdos de la fisiología aprendida durante sus estudios vuelven a surgir de su memoria. Se refieren al metabolismo hormonal, la fisiología del colesterol.

Entonces prosigue sus lecturas, que refuerzan el sentido común y su reflexión ya que los estudios HERS I y II (Heart and estrogen/progestin replacement study) confirman que la TRH no solamente no disminuye el riesgo cardiovascular sino que conlleva incluso un aumento del riesgo de infarto del miocardio y de accidente cerebral vascular durante el primer año de tratamiento en mujeres sin antecedentes de enfermedad vascular(10)(11) y contrariamente a lo esperado, la TRH aumenta el riesgo de demencia en mujeres mayores de 65 años(12).

El médico constata también, retomando sus lecturas, que la evolución de la curva de las normas “recomendadas” para la taza de colesterol sanguíneo se encuentra en disminución constante desde hace 30 años y, pura coincidencia, esto está en estrecha relación con la puesta en el mercado de novedosos hipolipemiantes.

Y luego, en Julio del 2002, lee cuidadosamente el HPS (Heart protection study) con simvastatina(13), la siguiente conclusión: “Tras los resultados del HPS, la simvastatina está ahora indicada para la prevención de complicaciones cardiovasculares en catro perfiles de pacientes de alto riesgo, sea cual sea su taza de colesterol (sic):

  • pacientes con patología coronaria,
  • pacientes con antecedente de accidente cerebrovascular,
  • pacientes con arteritis de miembros inferiores,
  • ldiabéticos con al menos un factor de riesgo: hipertensión arterial, mayores de 65 años, tabaquismo presente o pasado, aumento de creatinina sérica.
    La posología es de 40 mg una vez al día, por la noche.”

Así que incluso ya sin necesidad de solicitar una prueba de sangre, ya que no importa si el paciente tiene una taza de colesterol normal o elevada, de todas maneras le prescribirá sus 40 mg diarios de simvastatina… ¡de por vida! ¡Qué de la economía biológica y … de los gastos farmacéuticos…! Ah, sí, pero ese colesterol malo, sin remordimientos hay que reducirlo a… cero. Si se puede…

Y entonces nuestro médico general comienza a plantearse preguntas, de simple sentido común. Por ejemplo, ¿para qué necesitan los sistemas fisiológico y metabólico del organismo del colesterol, ya sea HDL o LDL?

A raíz de estas preguntas que conciernen su práctica diaria y las modalidades de utilización de la terapéutica enseñada, se da cuenta de que los técnicos-administrativos, políticas y sindicatos de los que depende tienen ideas de lo más generosas concernientes a su profesión. Teniendo un mínimo de conocimiento literario y amor por la riqueza de su lenguaje, el choque de palabras le ayuda a tomar conciencia de lo anterior, de que se encuentra en un impasse. En efecto, habiendo firmado los documentos adecuados, se ha convertido en un médico llamado “Médico tratante” (eso que hacía antes, y ¿qué hacen los que no lo han firmado?), Entonces se convirtió oficialmente en “Especialista en medicina general” (sic), y dado que el acuerdo ha sido firmado, se le observará e incluso puede tener un “premio al desempeño” según los criterios definidos por los sindicatos y las aseguradoras médicas. Una vez más, el significado de las palabras le hizo comprender que el desempeño no es calidad y que este “adelanto” hace caso omiso de la deontología que ve que todo médico pone a la obra su arte y el mejor de sus conocimientos en todo momento, y para cada uno de sus pacientes. Un detalle técnico: su adhesión a este “contrato de desempeño” ha sido automático, el médico que no deseaba adherirse debía notificarlo a la caja por correo certificado. Por este simple hecho, el índice de adhesión es del 97,3%...¡Increíble plebiscito!

Por último, cuando en el curso de su lectura se entera de que a principios del siglo XX1 la tercera causa de enfermedad son las enfermedades… iatrogénicas, no puede más que reflexionar y cuestionarse nuevamente la manera de abordar la enfermedad y la medicina en general.

Necesidad de una reflexión integradora fisiológica con las nociones de globalidad, sistémico y de interrelación de sistemas, de relatividad, de equilibrio dinámico

Estas interrogantes desafían de hecho, toda la metodología del abordaje de la enfermedad y por consecuencia de su tratamiento. Nuestro médico general ha comprendido en su experiencia que está frente a un paciente que se encuentra en su vida cotidiana y que este paciente es un organismo entero en sí mismo (y no solamente una yuxtaposición de órganos), con su funcionalidad específica. Su simple sentido común le muestra que este paciente antes de estar enfermo, se encuentra, por definición y por lo menos la mayor parte el tiempo, en buena salud, la enfermedad no ha sido más que el resultado final de toda una evolución. Este mismo sentido común lo lleva ahora a reflexionar sobre dos puntos fundamentales:

  • desde Descartes (14), el error de las ciencias biológicas y médicas es el haber omitido totalmente las nociones de :

o globalidad, de sistémicoy de interrelación de sistemas: "el todo es más que la suma de sus partes”, cada unidad es funcionalmente específica pero está abierta al exterior, y la unidad superior es más que la suma de las unidades inferiores que la componen. En biología, el tejido es funcionalmente más que la suma de las células que lo constituyen, el órgano más que la suma de tejidos, el organismo más que la suma de sus órganos.

o relatividad : lla funcionalidad de cada sistema no es más que relativa en relación a otros elementos del sistema y a la demanda subyacente a dicha funcionalidad de base o adaptativa.

Todas estas nociones son bien conocidas y han sido perfectamente integradas por las ciencias matemáticas y físicas desde… hace casi un siglo. Nos parece alucinante que estas nociones fundamentales no sean integradas en biología y medicina dentro del razonamiento analítico de los sistemas vivientes. Estos son sobre el plano funcional y energético istemas auto-organizados orgánicamente cerrados pero funcionalmente abiertos(15) y obedecen de hecho a estas leyes matemáticas y físicas.
Organizatión de los sistemas vivientes

  • El otro punto fundamental a introducir en la reflexión son las nociones de equilibrio dinámico y de sistema regulador de la funcionalidad y la adaptación. El estado primario funcional es el estado de salud. El organismo hará todo lo posible para mantenerlo. Los sistemas reguladores neuroendócrinos son la única garantía de su buen funcionamiento. La desadaptación de esta respuesta reguladora ya sea cualitativamente, cuantitativamente o cronológicamente permitirá solamente el desbalance hacia el desequilibrio inductor de la patología. Esta reflexión endobiogénica desarrollada por C. Duraffourd(16), incluye igualmente las nociones de sistémico y de relatividad, pone en primer plano la funcionalidad específica del organismo. De este modo, la calidad de la funcionalidad del paciente ocurre primero y su enfermedad no es más que la expresión final de estos desequilibrios anteriores.

Reflexión de tipo endobiogénico y sistemas vivientes

Esta reflexión endobiogénica nos parece fundamental. El abordaje de una fisiología integrada con sus nociones de sistémico, equilibrio dinámico y de relatividad brinda apreturas analíticas y posibilidades terapéuticas inconmensurables. Permite analizar y comprender los diferentes desequilibrios de los sistemas reguladores inductores de la patología. Permite llegar al corazón mismo de la funcionalidad del organismo, y en la reflexión, de llegar a la causa previa en lugar de sólo el síntoma, de instaurar un tratamiento regulador y no sustitutivo, un tratamiento de ayuda y de sostén del organismo en su funcionalidad y no solo un tratamiento anti- (anti-biótico, anti-pirético, anti-migrañoso, anti-depresor, anti-espasmódico, etc.) – los tratamientos de tipo sustitutivos estarán reservados a casos donde el apoyo a la reactividad del organismo no permita una recuperación de esta funcionalidad ante la urgencia o plazo.

Solamente el abordaje endobiogénico permite responder a las preguntas que se plantea nuestro médico general y por tanto hacer frente a las incoherencias del sistema en que se encuentra encerrado.

La reflexión endobiogénica se encuentra en coherencia total con la funcionalidad de todos los sistemas vivientes, y en el área que sea. Se puede transponer sobre un sistema social, con el mismo patrón: colonia/población, ciudad, nación, etc… Con las reglas de funcionalidad precisas y sistemas reguladores que aseguran la estabilidad para cada nivel. En caso de disfunción de estos sistemas aparecerán desequilibrios individuales, familiares o sociales según el nivel en cuestión. El tratamiento sintomático e la violencia por ejemplo por la represión (tratamiento tipo anti-) si bien tiene su utilidad en función de la importancia del síntoma no resuelve nada si los desequilibrios inductores de los sistemas reguladores (homeostasis) no han podido hacer su papel (papel parental, ausencia de orientación, educación, etc…) Uno puede razonar de la misma manera con un sistema económico: interesante… en estos tiempos de crisis con la aparición de una economía llamada virtual, suplantando a la economía real, y que escapa a … todo sistema regulador, tal como… ¡un tumor canceroso!
Ver: 
 la teoría de la endobiogenia los fundamentos de la teoría de la endobiogenia en medicina
Interés de la herramienta terapéutica Planta Medicinal (PM) en el cuadro de una reflexión endobiogénica

Ver :
- la teoría de la endobiogenia
- los fundamentos de la teoría de la endobiogenia en medicina

Interés de la herramienta terapéutica Planta Medicinal (PM) en el cuadro de una reflexión endobiogénica

El análisis endobiogénico no puede sino desembocar en un abordaje terapéutico regulador, exceptuando de desequilibrios mayores que requieran un tratamiento sustitutivo. Este tratamiento tiene como finalidad principal ayudar al organismo a reencontrar su estado de equilibrio. Ahora bien, la herramienta terapéutica que mejor responde a esta estrategia de terapia se encuentra por su misma naturaleza en la PM.

  • iderivados de un ser vivo, sus principios activos contienen estructuras próximas o análogas a las diferentes estructuras moleculares, enzimáticas y hormonales del ser humano. Por esto, los principios activos se integran mucho mejor dentro de los procesos de regulación fisiológica del organismo.
  • la planta permite establecer un verdadero tratamiento de regulación y de sostén no sustitutivo, y por esto refuerza las capacidades de auto defensa del organismo.
  • la multiplicidad y la complementariedad de sus constituyentes y principios activos, con las nociones de sinergia y de potencialización, permiten utilizar dosis menores que con un principio activo aislado para obtener un mismo nivel de actividad, evitando entonces los efectos secundarios específicos de las dosis mayores (nociones de totum, biodisponibilidad y profármaco).

El abordaje endobiogénico permite utilizar la PM en todas sus potencialidades. Querer reintroducir la PM en los sistemas de salud con criterios de utilización basados únicamente en la tradición o únicamente en la farmacoquímica es extremadamente simplista. Solamente una fitoterapia clínica utilizada en el marco de un razonamiento fisiológico integrado y endobiogénico evitará retomar la misma vía (sintomática) que ha conducido al abandono de la PM y a su reinvento... la aspirina.

Ver :
- Lugar de la fitoterapia dentro de los sistemas de salud del siglo XXI.
- Place de la phytothérapie dans les systèmes de santé au XXI°siècle


(1) Writing Group for The Women’s health Initiative – JAMA, 2002 ;288 :321-333
(2) Million Women Study – Breast cancer and hormone-replacement therapy in the Million Women Study – Lancet 2003; 362:419-27
(3) Bulletin du cancer (2008 ;1 :95)
(4) Panorama du médecin ; 25-2-2008 ; n° 5091
(5) Ravdin PM, et al. A sharp decrease in breast cancer incidence in th US in 2003 – Sabcs 2006, General session1; Abstract 5
(6) Panorama du médecin ; 5 mars 2007, n° 5050
(7) Recommandation sur les THS- Janvier 2003 – AFFSAPS
(8) Actualisation des Recommandation sur les THS- Décembre 2003 – AFFSAPS
(9) Dr. H. Rozembaum- Lettre circulaire de l’AFEM -5 octobre 2004 – Annexe Brochure AFEM/Gynécologues
(10) HulleyS et al. Randomized trial of estrogen plus progestin for secodary prevention of coronary disease in postmenopausal womenn (HERS1), JAMA, 1998,280 : 605-13
(11) HulleyS et al. Non cardiovascular disease outcomes during 6,8 years of hormone therapy (HERSII). JAMA, 2002, 288: 58-66
(12) La Revue du Praticien – Médecine générale. Tome 18. 637/638- 26 Janvier 2004
(13) Heart Protection Study- Lancet : Juillet 2002
(14) DAMIASO Antonio R. – L’Erreur de Descartes – Odile Jacob, Paris 2001
(15) CAPRA Fritjof – La Toile de la vie – Ed. Du Rocher, 2003
(16) DURAFFOURD C. et LAPRAZ J.Cl. – Traité de Phytothérapie Clinique – Ed. Masson, 2002