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La fitoterapia clínica integrativa

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Las plantas medicinales han sido consideradas desde siempre como poseedoras de propiedades terapéuticas importantes, sin embargo sus mecanismos de acción han permanecido mucho tiempo ignorados, lo que ha dado puerta abierta a la negación de sus efectos terapéuticos.

Consecuencia de los progresos de la química moderna, la investigación farmacéutica ha abandonado el estudio de sustancias naturales y ha orientado masivamente sus medios de investigación hacia el desarrollo de moléculas de síntesis. Así, considerada como la vía real para el futuro de la medicina, la genética completada por la farmacogenómica y la proteómica se ha volcado a la investigación de medicamento ultra-dirigido al receptor considerado estar al origen de la patología. La seducción de las potencialidades estimadas de la terapia génica ha tenido como consecuencia que la investigación sobre la actividad terapéutica de sustancias complejas, tales como las presentes en plantas medicinales, alcance un cuello de botella.

Así, las plantas medicinales han sido progresivamente relegadas del campo de la investigación médica moderna. Se las considera a lo sumo como un simple “reservorio” de principios activos utilizado para la fabricación de ciertos medicamentos, negando incluso que puedan tener propiedades capaces de tratar el menor resfriado, y menos aún una infección banal.

Ahora bien, la teoría de la endobiogenia marca una preferencia, no exclusiva, por los medicamentos a base de sustancias naturales y sobre todo por extractos totales de plantas. Esta teoría pretende ofrecer una explicación de la complejidad de acción de las plantas medicinales que, bien utilizadas, pueden actuar simultáneamente a diferentes niveles del organismo y corregir así, de manera reguladora y no sustitutiva, en sinergia, ahí donde se encuentran los desequilibrios diagnosticados al origen y/o participando en la patología en curso. Consciente del riesgo que puede representar el medicamento de síntesis en ciertos casos limitados y bien definidos, la terapéutica es aplicada, dentro del cuadro de su tentativa de integración, hasta remplazar el uso del medicamento sintético – cualquiera que sea la naturaleza de esta terapéutica (remedio de síntesis, planta medicinal, oligoelemento, etc.) - dentro de una estrategia particular de utilización.

Así, en todas las etapas de la instauración de un tratamiento, conviene preveer el recurso de los medios menos iatrogénicos posibles (preferentemente a base de plantas medicinales). Si el recurso de una terapéutica sustitutiva de síntesis se impone, cualquiera que sea su causa, habrá que asociarla a un tratamiento a base de plantas medicinales para sostener al organismo confrontado a su enfermedad, y para enfocarse a limitar los efectos negativos del medicamento químico. Tal manera de proceder permite habitualmente limitar la toxicidad (a menudo real) de los medicamentos y de corregir sus efectos secundarios.

El uso de la Fitoterapia Clínica Integrativa obliga que sean empleadas las siguientes condiciones:

  • un diagnóstico completo y a profundidad del estado del organismo del paciente analizado en su conjunto y con sus especificidades,
  • un tratamiento adaptado al estado endobiogénico del paciente,
    respetuoso de la salud del paciente al minimizar los efectos iatrogénicos,
  • descansar sobre el principio hipocrático “primum non nocere”,

  • una prescripción que se apoye en el arsenal medicamentoso disponible, pero que privilegie el uso de plantas medicinales prescritas bajo la forma de extractos totales. En la óptica de una acción fisiológica de regulación del terreno específico al individuo, la Fitoterapia Clínica Integrativa es muy útil tanto en un abordaje curativo al servicio de enfermos como en el marco de una medicina preventiva.

En la práctica, se distinguirá:

  • La Fitoterapia : que es la utilización terapéutica de la planta medicinal general, a menudo según un razonamiento de tipo alopático y basado en conocimientos surgidos de la tradición. Para una infección: un planta anti-infecciosa, para uan fiebre: una planta anti-pirética, para una hipertensión: una planta anti-hipertensiva.
  • La Fitoterapia Clínica de orientación exclusivamente Farmacológica: que busca una aplicación clínica a partir de los conocimientos surgidos de la farmacología. El nivel de estudio farmacológico de la planta medicinal permite confirmar o invalidar los datos originados de la tradición (ver artículo del Dr. Alain Carillon), poner en evidencia las propiedades y por consecuencia las indicaciones clínicas de la planta medicinal.
  • La Fitoterapia Clínica Integrativa: se ocupa de utilizar la planta medicinal según todos los datos surgidos del conocimiento farmacológico, y ciertos datos originados de la tradición y confirmados por la práctica clínica, pero reintegrando estos dentro de un razonamiento que toma en cuenta:
    - A nivel de producto: la noción de totum, “el todo es más que la suma de sus partes”, de sinergia, de potencialización entre los diferentes constituyentes de la planta y de profármaco.
    - A nivel del paciente: la noción de interrelación sistémica y de funcionalidad relativa de los diferentes elementos de su fisiología, de dinámica – con el corolario del tomar en cuenta el sistema regulador de su funcionalidad, a saber: el sistema endocrino.

Este último nivel de tratamiento no es sustitutivo (anti-…), ni solamente sintomático, sino que integra las nociones de drenaje y sobre todo de regulación funcional de los diferentes elementos cuyas disfunciones han conducido a inclinar al organismo de una reactividad fisiológica adaptativa hacia un estado fisiopatológico, un estado precrítico, y después crítico. La enfermedad no es más que la expresión de estos desequilibrios (ver esquema explicativo).

Este abordaje terapéutico específico utiliza dosis fisiológicas y reguladoras que permiten limitar, e incluso evitar:

  • el que sobrevengan efectos secundarios propios del producto
  • el privar al organismo de los elementos de información que permitan instaurar y regular su reactividad de adaptación



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